| RH y los 6 errores fatales
por Alberto Sanz
Las empresas cuentan con una herramienta que bien diseñada y bien manejada
puede aportar mucho al crecimiento rentable de sus negocios. Se trata de la
figura del área de Recursos Humanos - un equipo humano del más alto nivel,
con diversas formaciones y experiencias, que tiene como objetivo señalar la
ruta para incrementar la competitividad del negocio a través de la gente y
ayudarle a su cuerpo ejecutivo a remover obstáculos y aprovechar
oportunidades. Pero con frecuencia dicha área agrega poco o ningún valor a
la gestión de las empresas, o por lo menos, así se las percibe. Veamos
porqué. Hay por lo menos seis errores que se cometen con frecuencia en las
áreas de Recursos Humanos.
- Sin desconocer que es importante evaluar lo ocurrido, para aprender
lecciones que pueden ser útiles en el futuro, no hay que dedicarle
demasiado tiempo y energía a lo que ya es historia. La prioridad debe ser
hablar del futuro. Y no sólo a corto plazo - otra de las equivocaciones de
las áreas de RH, que se obsesionan con los planes de los próximos meses,
en lugar de pensar en el futuro a mediano plazo.
- Muchos miembros del área se engolosinan con los detalles. Les gusta
preguntar por asuntos menores. Desaprovechan el escaso tiempo en
discusiones bizantinas sobre decisiones cuyo impacto será marginal.
Deberían más bien concentrar su energía en los factores cruciales, en el
panorama global. Porque por andar pendientes del 80 por ciento de tareas
que aportan tan sólo el 20 por ciento de las soluciones, descuidan los
temas que generan el 80 por ciento de los beneficios.
- Por sumergirse demasiado en los asuntos internos de la empresa, las
áreas de RH descuidan el análisis de las grandes tendencias sociales,
económicas y políticas cuya evolución a la larga tendrá más repercusiones
en la rentabilidad y el crecimiento de la firma que la administración de
su operación cotidiana. El estudio profundo de las variables externas
clave - amenazas y oportunidades- que inciden sobre el negocio debería ser
uno de los principales puntos en la agenda de un área de Recursos Humanos
eficaz.
- Nuevamente, por esa extraña obsesión con los asuntos internos de la
organización, la gente del área tiende a hacer evaluaciones superficiales
de las fortalezas y debilidades de la empresa en comparación con sus
rivales actuales y potenciales. Hay que dedicarle al menos tanto tiempo a
analizar a los competidores como el que se emplea en evaluar los procesos
y recursos propios.
- Las áreas de Recursos Humanos fueron concebidas con la finalidad
primordial de administrar el personal de las empresas. Sin embargo, en
muchas ocasiones no trascienden asuntos meramente tácticos, equivocación
grave porque las tácticas deben ser decisiones subordinadas a las
estrategias, y si éstas no son claras y sólidas, aquellas serán palos de
ciego.
- El seguimiento a la calidad y evolución del recurso humano que ocupa
las posiciones cruciales de la organización debe ser la gran razón de ser
del área. Sus miembros deben conocer bien el talento organizacional, deben
ponerle la lupa a sus talones de Aquiles, tienen que asegurarse de que el
capitán y los principales tripulantes de la nave sean los profesionales
mejor capacitados para navegar en aguas turbulentas.
La revolución del talento
Una de las áreas del mundo empresarial que más rápida y profundamente está
variando es la de la administración del recurso humano.
Un estupendo libro - "The war for talent", de Ed Michaels, Helen
Handfield-Jones y Beth Axelorod (Editorial Harvard Business School Press)
presenta los nuevos paradigmas. Son tantos y tan radicales los cambios, que
estamos frente a una verdadera revolución.
En tiempos pasados la gente talentosa necesitaba encontrar buenas empresas
dónde laborar. Ahora las empresas de alto desempeño buscan a esa gente
talentosa. Antes las máquinas, los recursos de capital y la cobertura
geográfica eran la fuente de ventajas competitivas de las firmas. Hoy en día
su principal ventaja comparativa es la calidad de sus profesionales.
Hace un par de décadas el talento marcaba algunos puntos a favor, en el
siglo XXI el talento genera enormes diferencias positivas en los resultados
de un negocio. La gente de gran talento es cada día más escasa, ahora les
hacen permanentemente ofertas de trabajo incluso en épocas de recesión.
Antes los empleados eran muy leales a sus compañías y normalmente
permanecían en estas muchos años, en la actualidad los compromisos son de
corto plazo y los profesionales exitosos tienen una alta movilidad laboral.
En el pasado la gente aceptaba sin mayores reparos la oferta de compensación
que le hacía la empresa, hoy la gente valiosa negocia con fortaleza su
paquete de remuneración. En el tema de salarios y beneficios se han
producido transformaciones sustanciales. Por ejemplo, ya no se paga por un
puesto determinado, se remunera a la persona en función de su talento y
–cada vez más- según su desempeño.
Tradicionalmente la experiencia en la empresa era un factor que se tenía muy
en cuenta a la hora de fijar compensaciones, pero eso ya no es cierto -lo
que se juzga es qué tanto valor está creando el individuo. Antes se le
prestaba mucha atención a la equidad interna como un parámetro esencial para
fijar salarios, ahora el principal punto de referencia es la competitividad
externa. Hoy en día no hay rangos de remuneración o beneficios
predeterminados que no puedan ser objeto de variación si es necesario
hacerlo para poder atraer o retener a un profesional destacado.
Otros aspectos que han sufrido grandes cambios en el campo de los recursos
humanos son: una mayor convicción de que en realidad la gente es el
principal activo de una empresa; la responsabilidad por la gente de la firma
no es exclusiva del departamento de Recursos Humanos (ahora a cada
supervisor se le exige mucho más en relación con el manejo que le dé a su
equipo); en los más altos niveles directivos de las organizaciones se le
dedica cada vez más tiempo y atención al análisis de la gente que ocupa los
cargos claves (y en general al desarrollo de todo el personal); los jefes
son más autónomos para conformar sus equipos -tienen mayor libertad para
despedir y contratar, para entrenar, y para evaluar a su gente; y en lugar
de tener que darle la oportunidad para un nuevo cargo a alguien que se ha
venido formando dentro de la empresa, se puede traer a alguien de afuera que
tenga las competencias requeridas ya probadas.
Las empresas y profesionales que asimilen bien estas tendencias tendrán una
mayor probabilidad de éxito.
Actuar con estrategia
En los momentos de incertidumbre, los directores de Recursos Humanos tienen
que pensar y actuar - más que nunca - estratégicamente. Es decir, el cerebro
es más importante que los músculos. La calidad de las ideas debe primar
sobre la eficiencia de las operaciones.
Entonces, ¿cómo gerenciar con efectividad la estrategia? Un grupo de altos
directivos - exitosos en sus empresas en momentos de confusión y cambio
acelerado - respondió esta pregunta formulada por los consultores. Son
varias las claves que aparecieron como común denominador de las diversas
experiencias en todos los rincones del globo.
Un gran foco - atención obsesiva - en los clientes externos de sus clientes
internos, se vuelve de la esencia del diario quehacer de Recursos Humanos.
Los directivos y ejecutivos del más alto nivel deben concentrar sus energías
en actividades conducentes a servir mejor a sus clientes, a entender y
satisfacer con creces sus expectativas, a analizar qué hace la competencia
para capturar su mercado. El énfasis de Recursos Humanos debe estar en el
diseño de estrategias, no en la supervisión de la nómina.
Otro aspecto interesante - aparentemente contradictorio - está relacionado
con el riesgo. Según los conocedores, es necesario fomentar la toma de
riesgos. Es vital tener gente preparada para administrar esos riesgos. No
hay que temer a los fracasos y hay que evitar castigar a quienes no tienen
éxito, pero aprenden de sus errores y siguen adelante.
También es importante tener una organización muy ágil, virtual - equipos que
se arman para cumplir tareas específicas y cuyos miembros pasan a otros
proyectos una vez que alcanzan los objetivos de su misión. Debe haber un
ambiente de mucha confianza, de transparencia - información abundante, nada
de agendas secretas. Y tiene que existir una genuina flexibilidad mental,
disposición a lidiar con el cambio y anticipar sus tendencias.
Hay una reflexión final que nos llamó poderosamente la atención: una de las
acciones estratégicas más importantes es la selección de los líderes.
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