En las
últimas décadas, la reingeniería y posterior integración de procesos de
negocio internos a una organización fueron las pautas que siguieron los
líderes mundiales en el aprovechamiento de las tecnologías de información y
comunicaciones (TIC) Hoy, la integración de cadenas productivas enteras a
través de redes como Internet es la base de una economía competitiva.
El bajo rendimiento de las inversiones en tecnología que aqueja a muchas
firmas mundiales se explica en gran medida por su incapacidad para conectar
islas automatizadas al interior de sus organizaciones, o de enlazarse
adecuadamente con sus proveedores, canales y clientes. A pesar de las
promesas, las tecnologías disponibles en el pasado no fueron del todo
fáciles de usar y quedaron fuera del alcance de muchos, y en particular, de
las pequeñas empresas. La buena noticia es que en la actualidad existe un
conjunto de herramientas basadas en estándares aceptados, los llamados Web
Services, que prometen ayudarnos a construir una integración flexible,
modular y accesible.
Los errores de las ERP's
Las grandes empresas mexicanas apoyaron los esfuerzos de integración hace
unos años con la implantación de aplicaciones empresariales integradas;
software que se utiliza para automatizar procesos de administración,
finanzas y producción. Entre este software destacaban las llamadas ERPs, por
sus siglas del Inglés: Enterprise Resource Planning. Entre 1996 y
1999 se vivió el boom de las ERPs y el valor del mercado creció a una tasa
media de 46% anual.
Los esfuerzos por enlazar a proveedores, canales y clientes a través de
redes, iniciaron en los ochenta con el uso de formatos para intercambiar
datos (electronic data interchange o EDI) El liderazgo en el uso de EDI lo
han llevado desde entonces, las empresas que juegan un papel dominante en
sus respectivas cadenas, como son las armadoras de automóviles, los bancos y
los detallistas (retail); a pesar de su poder, siempre se han enfrentado a
serias limitaciones para enlazar a sus asociados, particularmente a los más
pequeños y de escasos recursos económicos y técnicos.
El auge de las ERPs abrió un nuevo camino; en teoría el enlace entre las
ERPs de las empresas en una cadena, permitiría actualizar los planes de
producción de los proveedores en función de las ventas al consumidor final,
logrando minimizar el inventario. Sin embargo, siendo las ERPs soluciones no
estándar, propiedad de un proveedor, el acoplamiento entre ellas sólo era
viable cuando las contrapartes tenían una ERP de la misma marca o se
desarrollaban interfases específicas que tomaban tiempo, eran costosas y
servían para una sola ocasión.
El boom de las ERPs se dio gracias a las grandes corporaciones con recursos
suficientes para adquirir licencias y servicios de consultoría e
implantación de muy alto precio. Sin embargo, su presencia en empresas de
menor tamaño era casi nula y por ende, jugaban un papel limitado en la
integración de cadenas productivas.
En el segundo semestre de 1999 se inició un dramático desplome del mercado
de las ERPs, que se agravó con la desaceleración económica que sufrimos
desde finales del 2000; la tasa de crecimiento del valor del mercado
mexicano pasó de +40% a –9% en ese periodo.
En los últimos años 2004 -2006 la industria de TIC ha empezado ha
desarrollar una nueva arquitectura orientada a servicios (Web Services) cuya
principal innovación consiste en acoplar recursos tecnológicos de entidades
distintas y diversas índoles. Este acoplamiento flexible se logra con
interfases que no hacen referencia al código específico de las aplicaciones,
sino que las enlazan a través de mensajes que descansan en estándares como
el Extensible Mark-up Language (XML) y el Web Services Description Language
(WSDL), entre otros, que todavía están en desarrollo.
La integración vía Web Services es de naturaleza modular y por lo tanto
flexible y barata; permite avanzar poco a poco, aprovechar la infoestructura
existente y no "poner todos los huevos en una canasta".
Es importante señalar que la arquitectura Web Services está en desarrollo y
aún no reemplaza a las ERPs; su papel es más bien adecuado en la cadena
productiva, para la interconexión de aplicaciones de diferentes empresas.
En los últimos años, los fabricantes de ERPs se han adaptado a las nuevas
condiciones del mercado, bajando sus precios, estableciendo nuevos canales,
modularizando sus aplicaciones y permitiendo su interconexión con las
aplicaciones de terceros, mediante Web Services. La nueva oferta ERP, ya ha
empezado a dar sus frutos; después de varios intentos fallidos, finalmente
el mercado mexicano de empresas medianas ha empezado a crecer a tasas por
arriba del 30% anual, a pesar de la crisis.
Las empresas mexicanas cuentan con la posibilidad de adoptar estas nuevas
herramientas y avanzar competitivamente. Es necesario no cometer los mismos
errores que se cometieron en el boom de las ERPs. La tecnología es sólo eso,
una herramienta y no una solución utópica a todas nuestras carencias. Esta
debe ser acompañada de una transformación integral de las empresas; que
incluye la revisión de las organizaciones y los procesos de negocio, así
como la motivación, cultivo y empoderamiento del talento humano.
En suma, el aprovechamiento de la tecnología exige un decidido liderazgo
gerencial innovador, elemento escaso que explica nuestra débil posición
competitiva. La tecnología de los web services brindan una oportunidad para
que las cadenas mexicanas den un salto cualitativo en su competitividad;
oportunidad que no debemos volver a desperdiciar.
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