Capacitación y directores de empresa

por Alberto Sanz



Uno de los retos fundamentales que tienen todas las empresas es contar con directores que quieran seguir aprendiendo: que no se consideren “productos terminados”.

No resulta fácil compaginar el gran talento que se requiere para dirigir una empresa o un área específica, con la humildad de quien sabe que puede y debe aprender cada día si quiere mantener su valor como talento.

Las siguientes reflexiones -que constituyen una opinión perfectamente cuestionable- pueden ayudar a despertar “productos terminados” para que regresen a la fructífera senda del mejoramiento continuo.


Características de un buen director en la cultura laboral mexicana

 

  • Se asegura de saber qué conocimientos son críticos en su negocio específico y procura conservarlos como activo de la empresa realizando las inversiones necesarias.

     
  • Garantiza que cada empleado tenga el mayor y mejor conocimiento de los aspectos generales y estratégicos de la empresa, así como de las actividades, las responsabilidades y los resultados específicos de su función.

     
  • Trata a sus colaboradores como gente inteligente. Se preocupa de que la capacitación se oriente a incrementar el criterio de los empleados y no sólo a reforzar los procedimientos de su trabajo.

     
  • Es sensato; fundamenta su toma de decisiones en una real toma de conocimientos y se apoya frecuentemente en el expertise de los otros directores y gerentes, así como en la mente de obra, consciente de la inseguridad que implica tener que asumir riesgos, pero a sabiendas también de que éstos disminuyen con el concurso del juicio experto.

     
  • Piensa frecuentemente si sus colaboradores ocupan el mejor puesto según sus conocimientos y capacidades y logra que su gente fundamente su compromiso en el conocimiento y no en arengas o programas motivacionales de corto plazo.

     
  • Le interesa no sólo el objetivo a alcanzar, sino la forma de conseguirlo y ejerce su autoridad y jerarquía de una manera firme y respetuosa; así logra que la gente le presente informes verdaderos, aunque éstos revelen malos resultados y mantiene un trato social sin permitir abusos de confianza. Pone la jerarquía y la autoridad al servicio de las personas y del proyecto de empresa y no como alimento de sus caprichos personales.

     
  • Es humilde: no tiene miedo a decir "no sé" y a dedicarse a estudiar buscando caminos de desarrollo personal a través del conocimiento. Dedica su mejor tiempo a conocer, pensar, planear y prevenir y así obtiene los resultados previstos.

     
  • Es consciente del valor de la jerarquía; muestra disponibilidad con su gente, fomentando la unidad. Refuerza los lazos de coordinación con las demás gerencias y direcciones.

     
  • Busca convertir el conocimiento que reside en la empresa en Capital Intelectual que ayude a incrementar su valor como negocio y le dé a éste elementos de estabilidad y autonomía.

     
  • Reconoce que, para la adquisición de empresas, así como para sus planes de expansión, la investigación y análisis del conocimiento residente en ellas facilita la evaluación y toma de decisión de los proyectos de inversión y desarrollo.

     
  • Sabe que el conocimiento es el fundamento para asegurar el resultado de todos los procesos de la empresa, y que sin un verdadero conocimiento, los esfuerzos y recursos destinados a mejorar la productividad y rentabilidad de la empresa van a ser inútiles.

     
  • Reconoce que un proyecto de empresa generado a partir del Capital Intelectual asegura una trayectoria de consistencia, estabilidad y solidez.

     
  • Sabe que la empresa dueña de su Capital Intelectual incrementa su valor como negocio, disminuye riesgos y dependencias, reduce costos en investigación y operación, incrementa flexibilidad y competitividad, además de dar consistencia a la gestión directiva y a sus resultados.

     
  • Se preocupa de que su empresa descubra y aprenda a administrar su Capital Intelectual y así pueda adquirir las fortalezas para enfrentar los desafíos de un mundo globalizado.



Terminamos con la frase del inicio: Uno de los retos fundamentales que tienen todas las empresas es contar con directores que quieran seguir aprendiendo: que no se consideren “productos terminados”.